10 hábitos que me están haciendo sentir mejor
by Otháner. Average Reading Time: about 9 minutes.
Hace varios meses comencé a implementar diversos hábitos que sabía me harían sentir mejor. A continuación les describo los 10 más importantes en el orden en el que los incluí en mi vida diaria.
Cero gaseosas
Este fue el primero y quizá el más decisivo. Yo era muy fan de los refrescos y de cualquier bebida con gas. Puedo calcular que tomaba cerca de 2 litros diarios. En alguna ocasión platicando con Chico mencionamos que deberíamos de dejar de tomar refresco durante el día y reemplazarlo completamente con agua. En mi caso las primeras semanas fueron de cero gaseosas día y noche, puesto que los licores normalmente me los tomo en las rocas o solos. Con el tiempo volví a consumir, pero es algo esporádico cuando en un día con mucho calor no le puedes decir no a una coquita.
Los primeros cambios que note es que comencé a bajar de peso inmediatamente, me sentía menos inflamado y más en mí mismo. Lo sé, se lee raro, pero simplemente te sientes mejor.
Comer menos
Siete tacos de bistec, cuatro de lengua y dos de pastor, sin cebolla, eran mi cena común. O comida. O desayuno. Y mi estómago estaba acostumbrado a comer en cantidades industriales, a todas horas, siempre en la calle. A veces era una respuesta a la ansiedad, a veces era una consecuencia de toda una noche trabajando.
Un día decidí que debía comer como una persona normal. En cantidad. Y comencé a reducir la ración de mis comidas a lo que te sirven en el lugar. Si hay una media orden de algo, pido esa, no la orden completa. Al principio el estómago te pide más pero con un poco de voluntad lo comienzas a acostumbrar a lo que hay.
En ese momento mi ritmo de vida no me permitía comer más sano, pero sí comer menos. Y eso ayudaría. Con el tiempo me levantaba de mejor ánimo y me sentía mejor. Y gastaba menos.
Levantarme más temprano
Está es una de las cosas que noto que más trabajo le cuesta a las personas y que menos les gusta. Yo tenía la capacidad de dormir muy poco tiempo y seguir funcionando. Podría dormir de 2 a 5 horas por noche y me sentía perfecto. Pero esas horas de sueño transcurrían en la mañana, por ejemplo: me dormía a las 5am y despertaba a las 9 o 10am.
El despertar tarde era la parte que no me gustaba. Entonces comencé a recorrer mis horas de sueño para poder despertar a las 7 u 8, y así tener más luz de día que aprovechar. Y era una cuestión completamente emocional. Despertar a las 7 u 8 de la mañana me daba mucha energía y técnicamente me hace feliz.
Con el transcurrir de las semanas tuve que levantarme aún más temprano para poder implementar todos los hábitos que quería. Además, un día despiertas y te das cuenta que tu metabolismo ya no es el mismo, y que necesitas dormir de 6 a 8 horas diarias para funcionar correctamente.
Correr
Este es mi favorito. Lo intenté a principios de año, pero eran necesarios todos los hábitos anteriores para poderlo llevar a cabo, así que desistí.
Hace poco más de tres meses comencé con un entrenamiento llamado “caminar para correr” de Nike, mediante la aplicación de Nike+ GPS para iPhone. La aplicación es sencilla y solamente lleva el registro de tu carrera, tu velocidad y tu ruta. Eso era suficiente para lo que necesitaba. Además, el entrenamiento te lleva del primer día en el que caminas 15 minutos a 12 semanas después en la que corres 30 minutos sin parar.
Al principio me costó mucho trabajo, en parte por mi condición de fumador -hábito que no he dejado- y en parte porque requiere de mucha voluntad para salir todos los días a sudar y respirar como morsa.
El efecto inmediato fue tener mucha más energía durante el día. A las dos semanas comencé a bajar de peso rápidamente. Al terminar el primer entrenamiento, calculo, habré bajado cerca de 10 kilos y recorrido 160Km. Ahora estoy en la primer semana de otro entrenamiento llamado “5K Principiante”.
Recuerdo que cuando yo era niño, acompañaba a mi mamá a correr varias veces por semana. Mi madre corría por que es la única forma en la que sobrellevaba diversas cirugías de columna que tiene. Además de ese ejemplo que mi madre me ha dejado desde niño, yo corro porque me gusta, me da energía, me hace sentir mejor, me hace liberar el estrés y me mantiene saludable.
Y si lo pensamos un poco, correr es el ejercicio natural del ser humano.
Ahorrar
Siempre había pensado: cuando tenga con qué ahorrar, ahorraré. Ahora sigo sin tener con qué ahorrar y veo que las cosas no son así.
Mi método para ahorrar no es destinar parte de mis ingresos al ahorro, no visto de esa forma. Es más bien el método del “bote de monedas del adolescente”, pero llevado con disciplina. Me explico:
Cuando recibo mi ingreso lo deposito en un bote metálico, billetes y monedas en conjunto. En la mañana parto solamente con billetes y dejo las monedas en el bote. Esos son los billetes que destinaré a los gastos de todo el día (en el momento en el que implementé esto eran principalmente comida en la calle). Al regresar a casa de noche, todo el dinero que traía en las bolsas lo regreso al bote. Al siguiente día vuelvo a salir de casa sólo con billetes, no monedas.
Conforme te acostumbras, dejas de prestarle atención a las monedas, te olvidas de ellas, y prevés tus gastos con base en los billetes que tienes. Por lo tanto comienzas a gastar menos. Al llegar a la siguiente quincena repites todo el proceso.
Es un sistema muy rudimentario que me ha permitido en épocas de vacas flacas, vivir hasta tres semanas de puras monedas.
Comer en casa
Este es quizá el que más necesitaba. Desde siempre he estado acostumbrado a prepararme mi comida y a comer en casa, más desde hace cuatro años que vivo solo. Hace un par de años cuando tuvimos las primeras oficinas todo mi ritmo de vida cambió y en poco tiempo me vi envuelto en la dinámica de comer todas, absolutamente todas mis comidas en la calle. Con todo lo que eso conlleva.
Comer en la calle es algo muy cómodo. Pagas a alguien para que te prepare de comer y hasta te sirva. Pagas por un ambiente, un sazón. Pagas por tiempo, por menos molestias, qué sé yo. Y entre más pagues por ahorrar tiempo, menos pagas por salud.
Pero cuando se habla de mantenerte solo, significa que sea en todos los aspectos. Y uno de ellos es el de prepararte tu propia comida. Cuando menos tu desayuno y tu cena.
Hace dos meses tuve la fortuna de encontrar un departamento a unas cuadras de la oficina, y eso me permitiría más fácilmente comer en casa las tres comidas del día.
Después de dos años de comer en la calle, los primeros días del nuevo ritmo de vida fueron desastrosos. Mi horas de sueño se recorrieron, me sentía mal del estómago, o me levantaba débil. Después retomé el ritmo y el gusto, y mi cuerpo se acostumbro a ya no solamente comer menos, si no también comer más sano.
Sería más feliz si pudiera salir a cazar mi alimento, pero por ahora me conformo con ir al súper.
Otra ventaja: Es mucho más barato y más placentero comer en casa.
Hacer rutinas de ejercicio
Aprovechando que mi entrenamiento para correr es tres veces por semana, tomé otros tres días para hacer abdominales y ejercicio con pesos ligeros.
Por $130 puedes comprar una mancuerna de 6Kg que, si llevas una vida sedentaria como la mía, te va a hacer sudar y te dejará adolorido por las mañanas. Con los abdominales no necesitas nada mas que hacerlos.
Tomar, fumar y fiestear menos
Uno de mis superpoderes era hacer y consumir todo en cantidades industriales. Todo. En la adolescencia llegué a fumar hasta dos cajetillas diarias, y de alcohol, ni se diga.
Este es quizá uno de los más difíciles de comprender para aplicar. No se trata de dejar de tomar, dejar de fumar y dejar de fiestear. Así como no se trataba de dejar de comer. Se trata de hacerlo en menor cantidad. Y es muy difícil.
Se vuelve sencillo cuando llevas todos los puntos que antes describí: comes mejor, haces ejercicio, duermes más, te levantas más temprano, etc.
Y los beneficios son obvios e infinitos. Si tomas, fumas y fiesteas menos, mejoras tu salud, ahorras e incluso te evitas riesgos innecesarios.
Repito, no se trata de no hacerlo, si no de hacerlo en menor cantidad.
Leer más
Cuando niño, tuve el súper poder de aprender a leer a los cuatro y medio años. Y eso marcó mi vida para siempre.
Con el tiempo y la vida el hábito se puede perder. Y eso es algo muy triste. Más cuando no estudiaste la universidad y tu única forma de seguir aprendiendo es ser autodidacta.
Actualmente lo estoy retomando, forzándome a leer por las noches antes de dormir, desde libros técnicos o de divulgación, hasta novelas y literatura clásica. Cuesta trabajo ya que veces es más cómodo ver una serie, una película o el timeline de Twitter. Pero es algo necesario, ya que como dicen: leer es el ejercicio más importante para la mente.
Organizarme
Este es el más nuevo. Y es que llevar a cabo todos los hábitos anteriores requiere mucha disciplina y organización. Saber en qué momento te toca hacer qué cosa es importante para poder lograrlo.
Diseñar una rutina es algo que te puede ayudar en este caso. No importa que ya lo tengas en la mente, hay que pasarlo a papel. ¿Qué haces los lunes? ¿A qué hora despiertas? ¿A qué hora desayunas, comes y cenas para poder dormir las 5, 6 u 8 horas? ¿Cómo te gustaría que fueran tus fines de semana? Esas son las cosas que debes tener en papel y consultarlas todos los días.
Y recuerda: no es rutina, es organización.
Ya, ¿no…?
Me hace falta implementar muchas cosas y perfeccionar otras, pero, para la situación en mi vida en la que me encuentro y las necesidades que tengo, esto de ser una abuela ama de casa me está funcionando perfectamente.
Y los buenos hábitos como el dinero, no te darán la felicidad, pero te ayudarán a hacer más fácilmente las cosas que te hacen feliz.

In.deed
Gracias! ñ_ñ
OK. De acuerdo en todo, pero… ¡Tu adolescencia fue ayer! ¡no mames me siento como de 147 años y medio!
Lo sé, Jajajaja! Igual y es solo una etapa de estabilidad & así…
(:
Heeeeey me da mucho gusto!
¿qué andas leyendo ahora?
Estoy re-leyendo El Hombre mediocre de José Ingenieros y el técnico es La Sintaxis de la imagen de Editorial GG Diseño.
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Hace varios meses comencé a implementar diversos hábitos que sabía me harían sentir mejor. A continuación les describo los 10 más importantes en el orden en el que los incluí en mi vida diaria. Cero gaseosas Este fue e……
“Sería más feliz si pudiera salir a cazar mi alimento, pero por ahora me conformo con ir al súper.”
Propongo un día salir a cazar (con alguien que sepa, claro). Sólo para quitarnos las ganas y conectarnos un poco con el hombre nómada que hay en todos nosotros.
Awww.
Son de esas cosas que ya sabes que te harán sentir mejor, pero que no las haces. Leyendo esto, me he animado. Creo que en hábitos soy tú antes de que descubrieras eso.
Voy a hacerlo, me animaste.