De traumas, manos roboticas y alcohol

i-robot-11.jpgEsta semana que se va, (o se fue), para ser exactos el miércoles nos pusieron en la escuela la película Yo, Robot, que está “basada” en el libro del mismo nombre de Isaac Asimov. el personaje protagonista, que interpreta Will Smith en esta película [spoiler]muestra que a causa de un misterioso accidente el tiene un brazo robótico.. [fin del spoiler]

Cuando pasaron esa escena yo le dije, medio en broma y medio en serio a un compañero: mira yo también tengo uno. Entonces coloqué la palma de su mano sobre el dorso de la mía y moví los dedos, a lo que él asustado quita la mano de inmediatamente y dice: “ahh no mames we qué te paso??Ya ves, también me reconstruyeron… Jajaja… respondí.

Y es que esa historia no se las he contado, en realidad no me reconstruyeron, o quién sabe, usted estimado lector lo juzgará al terminar de leer esta entrada.

Hace un año y casi cuatro meses, o para seguir siendo exactos el 18 de noviembre del 2005, en el tercero y último día de la semana cultural, que se celebra en buena parte de los CBTIS del país, ocurrió un pequeño accidente.

terminator_sideshow_endo_arm.jpgEl presidente de la sociedad de alumnos era muy amigo mio por ese entonces, por lo que como era de esperarse él tenía que andar yendo con negocios y empresas para conseguir patrocinios para los eventos necesarios. Una cervecera regaló, si la memoria no me falla, 25 cartones (o 50, sabe). Pero como tan magna cantidad de alcohol no se podía comercializar a la vista de todo el mundo y menos en una escuela, se decidió hacer una after-party. Así que al terminar la susodicha semana cultural se invitó a toda la gente posible a que pasara a un local cercano y por 100 mugres pesitos se atascara de todo el alcohol que sus venas pudieran soportar. Y así fue. Entre los “déjamelo en 50″ y los “no traigo lana, te pago luego” cuando menos esperé ya había un mínimo 10 personas degustando las buenas cervezas mexicanas.

Hasta ahí todo bien. Unas horas después llegó una bolita de… cómo llamarlos… *-) aquí en México se les podría decir nacos o cholos, para mi son iguales. Obviamente no llegaron a consumir, llegar a armar lío con uno de los weyes que ya estaban con nosotros, y entre el “me viste feo hace rato” y el “yo no te saqué la lengua” de pronto me sentí inmerso en un palenque donde los gallitos se querían pelear pero sin navajas.

No sé que pasó (quizá ya andaba pedo.. o quizá me da hueva escribir la versión completamente detallada) que cuando menos me lo esperaba el gallito cholo traía una botella en la mano… Uuuy error.. En ese momento surge mi espíritu de super-pendejo-héroe y corrí a… momento, esto es difícil de explicar…

Vayámonos lento: El cholo levanta la botella que tenía empuñada, en señal de “de esta no te escapas hijo de la chingada” y nuestro amigo,.. creo que también traía una botella.. Cuando el cholo hace el movimiento para partirle la madre a nuestro amigo llego yo cual rayo veloz y lo quito… Si lo vemos en cámara lenta aquí vienen las confusiones.. Mi versión, y la única que existe, porque era el más sobrio de todos es: cuando la botella está por pegarle, llego yo para intentar moverlo, el opone resistencia y en mi segundo intento lo logro,.. pero con resultados desastrosos…

Para no hacerle más largo el cuento, dos horas y tres hospitales después entré a quirófano, porque tengo casi un hoyo en la mano. Olvídese del hoyo, tengo cuatro tendones seccionados y un quinto roto al 60%. Dos horas de cirugía y un chingo de inefectiva anestesia fue lo necesario para, por así decirlo rescatarme la mano. O por lo menos el movimiento de los dedos.

Y se logró, sólo que ni los $13,000 que pago nuestro querido cholo-amigo por los gastos de la cirugía, ni los diez días de rehabilitación que sólo empeoraron algunas cosas, ni el hilo de acero del número .10 con los que me unieron los tendones fueron suficientes para ahuyentar un pequeño dolor al centro de la mano, una cicatriz de 18 puntadas y un molesto rechinido entre los tendones que sólo yo siento.. y de vez en cuando lo hacen personas que como el compañero de mi escuela coloca la palma de su mano (o en ocasiones su oído) en el dorso de mi mano derecha.

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Créame, no es photoshop.

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3 comentarios ↓

#1 WEM | Otháner Kasiyas » El regalo para mamá Reply to this comment on 05.08.07 at 5:11 pm

[...] La férula que tengo en la mano, es otra historia. [...]

#2 seraphim Reply to this comment on 05.15.07 at 9:16 pm

Interesante, me refiero a ti, a tu blog, y a tu forma de escribir. Mas interesante eso de que vives en Jalisco pero vienes de España. No imaginas cuan confundido me sentí cuando entro pensando que eras de Jalisco y veo tus expresiones tan propias de del otro lado del charco.

Yo, por mi parte, soy de Chetumal, Quintana Roo, México. Mi ciudad-pueblo, de la que nunca he salido mas que para viajes cortos… y creo que así seguirá.

Pues bien, saludos, y ya despues regreso para leer algo más.

#3 Otháner Reply to this comment on 05.15.07 at 10:43 pm

Jejeje… Seraphim:

Gracias por tu comentario.

No soy de España, aunque a veces parezca que sí. Lo que pasa es que trato de expresarme de una forma en la que me entienda tanto un Ibérico, como un mexicano, o incluso un hermano de latinoamérica…

Jejeje, lo demás te lo respondo por mail, :P

Un saludo, y vuelve cuando quieras :)

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