Cien millones de ducados en picos, palas y azadones para enterrar a los muertos del enemigo. Ciento cincuenta mil ducados en frailes, monjas y pobres, para que rogasen a Dios por las almas de los soldados del rey caídos en combate. Cien mil ducados en guantes perfumados, para preservar a las tropas del hedor de los cadáveres del enemigo. Ciento sesenta mil ducados para reponer y arreglar las campanas destruidas de tanto repicar a victoria. Finalmente, por la paciencia al haber escuchado estas pequeñeces del rey, que pide cuentas a quien le ha regalado un reino, cien millones de ducados
[Vía (e historia completa): Curistoria] Blog recomendadísimo. ;P

Wolfandanger en: 





2 comentarios ↓
Iré a verlo, si lo recomiendas, por algo será;=
Cuídate, besos y un big abra:
Spirit of dreams;) (F)
Gracias por la recomendación
celebro que te guste
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