No recuerdo haber pasado una nochebuena tan apática en años.
Toma ya. Tengo días de misántropo, odiando a medio mundo, viendo más claramente la miserable hermosura de la vida. No sé si sea por mi situación actual con Paulina, o por qué carajos.
Recuerdo perfectamente que todos los días 24 de diciembre eran maravillosos. Siempre me valió madre si Dios existía o no, si tenía un hijo o no, o si el gordo hijo-de-puta vestido de rojo era el que me traía el regalo o no.
Para mi nochebuena era especial porque ese día se reunía mi escasa familia: mi abuela, mi madre y yo.
Cuando mi abuela empezaba a irse a dormir más temprano, mi mamá y yo nos quedábamos en la mesa embriagándonos mientras platicábamos.
Pasando los años, mi abuela prácticamente ya no participaba en la preparación de la cena; la receta secreta de ese lomo relleno en salsa de la abuela había pasado a manos de mi madre.
Cuando por x o y razones (generalmente económicas) la preparación de la cena se retrasaba (algunas horas solamente) yo renegaba, me enojaba.
Siempre me han importado 3 días al año: Nochebuena, Noche vieja y mí cumpleaños. Sí, soy muy egoísta.
El día de hoy, no tengo ánimos de nada. Estoy aquí en Ocotlán porque quería ver a mamá, no por venir a cenar, ni por celebrar nochebuena. Este día no tenía ánimos de decirle a la gente “¡Feliz Navidad!“.
Llegué y vi ese lomo relleno en salsa de mamá, y no me emocioné.
Y eso duele.
Espero que ustedes la estén pasando mejor.
De las muchas cosas que llegan por correo y de las pocas que valen la pena. No me llego a mi, le llego a Desde la Tercera Roca (excelente blog). Y que hoy por ser un día especial para mi lo posteo en honor a al año y siete meses de ausencia de mi viejita.
Una tarde un nieto estaba charlando con su abuela sobre acontecimientos actuales. Entonces, preguntó qué pensaba la abuela sobre los tiroteos en las escuelas, la edad de la computadora y sobre todo en general. La abuela respondió:
Bueno, déjame pensar un minuto, Yo nací antes de la televisión, la penicilina, las vacunas contra la polio, las comidas congeladas, la fotocopiadora XEROX, los lentes de contacto, la píldora anticonceptiva, y el Frisbee. No había radares, tarjetas de crédito, rayos láser o roller blades. No se había inventado el aire acondicionado, el lavaplatos ni las secadoras, y las prendas se colgaban a secar al aire fresco. El hombre todavía no había llegado a la Luna y no existían los aviones a reacción para pasajeros. Tu abuelo y yo nos casamos y después vivimos juntos y en cada familia había un papá y una mamá. La palabra “gay” era una palabra respetable en inglés que significaba una persona contenta, alegre; no un homosexual, que cariñosamente llamábamos “locas”. De lesbianas, nunca habíamos oído hablar. Y los muchachos no usaban aritos ni se tatuaban el cuerpo. Era antes de los derechos de los homosexuales, las citas por computadora, dobles carreras universitarias, terapias de grupo, psicólogas, y salitas de atención médica. Hasta que cumplí veinticinco, llamé a cada policía y a cada hombre, “Señor” y a cada mujer “Señora” o “Señorita”. Cuando no sabía distinguir entre una y otra, y a una mujer madura le decía “Señora”, enseguida me corregía ofendida -”¡Seeeñoritaaaa! ¡Y por mis 4 costados!”- (La virginidad no producía cáncer). Nuestras vidas estaban gobernadas por los 10 Mandamientos, buen juicio y sentido común. Nos enseñaron a diferenciar entre el bien y el mal y a ser responsables de nuestros actos. Servir al país era un privilegio, vivir en este país, una gracia especial, aún mayor. Creíamos que la comida rápida era lo que la gente comía cuando estaba apurada y que la hamburguesa era una mujer de una ciudad alemana.
Tener una relación íntima era llevarse bien con los primos. Tiempo compartido significaba el que la familia compartía a la noche, no un condominio. Nunca habíamos oído sobre la música estereofónica, la radio FM, cassettes, CD´s, celulares, máquinas de escribir eléctricas, calculadora, (ni siquiera mecánicas, para no hablar de las portátiles), o el yogurt. Las computadoras, laptops, GPS, iPod y el internet habría sido solo ciencia ficción. A los relojes se les daba cuerda cada día. No existía nada digital, ni los relojes ni los indicadores con numeritos luminosos en los artefactos del hogar ni en las máquinas. Hablando de máquinas, no existían los cajeros automáticos, los icemakers en las heladeras, los radio relojes despertadores, ni los hornos microondas. Para no hablar de los video casettes ni las filmadoras de video o camaritas digitales… Escuchábamos las grandes orquestas, a Benny Goodman, Pérez Prado, Javier Cugat y Ray Coniff, y al presidente en la radio. No recuerdo a nadie volándose las orejas con música de Madonna, por ejemplo. Si en algo decía “Made in Japan” se lo consideraba una porquería. No existía “Made in Korea” ni “Made in Taiwan”. No se había oído de “Pizza Hut”, “Mc Donald´s” o el café instantáneo, ni de los endulzantes artificiales. No existían los alimentos “light” y se comía mejor y más rico. Había tiendas de 5 y 10 centavos, donde realmente se compraban cosas por 5 y 10 centavos. Los helados, llamadas telefónicas, pasajes de ómnibus y la Pepsi, todos costaban 10 centavos. Se podía comprar un Chevrolet Coupé nuevo por 600 dólares (pero quién los tenía?). En mi tiempo, hierba era algo que se cortaba y no se fumaba, coca era una gaseosa, y la música de rock la que hacía la mecedora de la abuela. Chip significaba un pedazo de madera, hardware era la ferretería y el software no existía. Fuimos la última generación que creyó que una señora necesitaba un marido para tener un hijo. No asombra que ahora nos llamen viejos y confundidos y digan que hay un vacío generacional… ¿Cuántos años crees que tengo?
-¿¿¿Más de cien??? Preguntó el nieto…
-No. Solamente cincuenta y seis…
(Anónimo)
Anoche, o más bien durante la noche del 25 (para amanecer el 26) soñé a mi viejita, la encontré al entrar a una casa, pero sabía que ya estaba muerta porque me asusté al verla. Recuperando la calma, casi inmediatamente después del susto, corrí a abrazarla. Su piel estaba tibia, ella estaba sonriente, y le pregunté que cómo estaba, me respondió que bastante bien. Me dijo que sólo venía a vernos (a mi mamá y a mi) porque quería saber cómo estábamos nosotros, le respondimos que bien.
En ese momento caí en la cuenta que estaba soñando, entonces le hice una pregunta consciente. Le dije: “Entonces ¿Cuál es la clave de la felicidad, ita?” A lo que ella, con su grandiosa y pícara sonrisa me respondió: “La muerte.”
Aún sigo dándole vueltas a esa respuesta…
Gracias por visitarme awe.
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Por haber formado tres de mis grandes pasiones, dos de mis grandes caracteristicas, y por haberme dado el mas grande amor que he conocido..
Hoy, en este inicio de día, no tengo fuerzas para escribir, hoy a un año de distancia apenas recupero la sonrisa al recordarte, hoy las lagrimas no saben tan amargas,.. Hoy sólo puedo pensar en ti..
Solo me queda remontar a un post que escribí hace poco mas de un año, aquí se explica todo, con las palabras que ahora me faltan, pero con los sentimientos que serán eternos… [Leer Post (Obligado)]
Tú me dijiste que lo mejor de tener hijos es criar a tus nietos.. Estoy seguro que es cierto..
Te quiero..

Tambien esta este
otro post del señor
Hernán Casciari, en el que concuerda totalmente con mi forma de ver las nueva generación de abuelas.. Mi bulita por suerte pertenecía a la antigua..
Se acerca el día. Como notarán esa frase no la digo con gusto.. no estoy feliz, mi corazón esta recibiendo quizá uno de los golpes mas duros que recibiré en toda mi vida. Hace escasos 20 minutos sostuve una camilla, junto al personal del IMSS. Duele hacerlo, y más cuando un ser querido se encuentra en ella, duele ver como el sol ilumina una cara tan hermosa, tan tratada por el tiempo, una cara que la he visto durante toda mi vida; duele ver, como ese pequeño cuerpo, con un cerebro con un sinfín d cortos circuitos, como ese cuerpo tiene vida y muerte a la vez… Y no me refiero a nada clínico.
Con esa persona que estaba arriba de esa camilla, con esa persona compartí lo que va de mi vida, toda mi niñez y compartí parte de mi adolescencia.
Me llegan muchos recuerdos a la cabeza, recuerdo momentos muy felices. Como el sinnúmero de días que me quedaba a dormir en tu cuarto. las veces que te dibujaba cuando estabas dormida y cuando veías el dibujo me decías que te había hecho una nariz muy grande jajaja, que te había hecho mas vieja. Me acuerdo como me burlaba de todo lo que decías dormida, cosas como: ve por el desarmador, que esta detrás del árbol en la punta de la montaña,…
Todos esos recuerdos me traen una sonrisa al rostro.
Como te gustaba criticar a las personas. Me acuerdo de como te gustaba leer, aun sabiendo que dos días después ya no recordabas nada. Como ibas a misa, y regresando criticabas lo que decía el padre o te ponías a hacer preguntas sobre la religión, y aun así ibas a misa… Recuerdo cuando me decías “no mientas”, y 5 minutos después me decías una mentira, aun así me enseñaste a no decir mentiras… Como me “obligabas” a rezar antes de dormir, aun cuando sabias que de grande seria un Anti-religión de primera..
Como eras de miedosa, cerrabas la casa con todos los seguros posibles, aun cuando sabias que nada podía haber pasado. Como te gustaba cuidar el jardín, y como te enojabas cuando pisaba algo, o el gato se comía tus flores, jajaja.
Algo que me trae un hermoso recuerdo, es el olor a tierra mojada, siempre que me despertaba en sábado, ese era el primer olor que invadía mi -en ese entonces- pequeña nariz, el patio y el jardín estaban recién regados, woo.. era hermoso ese olor como a lluvia con un sol que estaba ya en esplendor, muy buen contraste y muy buena combinación…
La vez que te vi mas asustada, fue ese día que yo estaba en primero de primaria, y al llegar a recogerme me encontraste lleno de sangre en la cara, jajaja, recuerdo que un we de sexto decía que parecía catsup jajajaja…. Recuerdo como antes d irme a la escuela, mi mama y tu se hacían bolas para arreglarme: “sientate” “-parate” “no, sientate…” “-Q te pares te digo” jajajajaja..
Como me callabas porque no te dejaba ver la novela, jajaja.. Las intensas peleas por el sombrero de mi bisabuelo, que tu no dejabas que me lo pusiera, etc etc..
Estoy tratando de recordar mas cosas, y no se por qué no me llegan ideas, el aire se corta y no llega bien al cerebro… El cerebro, ese órgano q nos sirve para pensar, pero que también a través de una enfermedad sirve para hacer sufrir a mas personas, sin hacerlo intencionalmente…
El resto fue parecido, una vida con mucha comunicación y con dos personas de un genio muy fuerte, tu y yo… aunque tu en realidad fuiste muy débil durante tu vida y te comprendo pasaste por cosas un centenar de veces mas fuertes que por las que yo eh pasado… Me enseñaste muchas cosas… El placer por la lectura, jeje te encantaba leer, como lamentabas que se te olvidaran las cosas que leías, pero aun así te encantaba. Recuerdo esas tardes en las que yo te leía libros de tecnología y tu entendías muchas cosas, y cuando menos acordaba te quedabas dormida, jajajajaja y poco después aventaba el libro y hacia lo mismo me quedaba bien jetón…cuando me enseñe a tocar guitarra me decías toca esta canción, “es de mis tiempos” jajajajajajaja… Recuerdo el primer día que escuchaste todo el disco de Mutter de Rammstein, jajajajaja casi te morías, después te acostumbraste… Mmmm… si supieras lo que oigo ahora….
Tu enfermedad fue horrible, empezaste a confundir las cosas, a las personas… nosotros decíamos, “es la edad” pero ya vimos que no… Me empezaste a confundir, al principio. Después yo era la única persona que conocías… Hasta el día de ayer ya no supiste quien soy… te perdiste verme de pelo largo, jajaja muy muy greñudo… Recuerdo que querías conocer a mis hijos…
Ahora ya no hablas, ya no comes, tu mirada vacía esta en un punto fijo… ya no siento tu presencia…
Me llego un ultimo recuerdo, y creo que quizá el mas viejo… El día que me dijiste “No me digas abuelita, dime ‘ita’, si me dices abuelita, me haces sentir más vieja…” jejeje El día de hoy aun te digo “ITA”…
Mis pequeñas gotitas de agua con sal se están saliendo por mis ojos, esos ojos que te vieron y te quisieron en tu etapa mas lúcida, y que también te “odiaron” en tu ultima etapa… El odio era una simple mascara de algo que no podía explicar… Esos ojos que vieron como te deshiciste, como te desmoronaste… Perdóname, por todas las groserías que dije, por todas las tardes que te hice sentir mal… por todo… Aun así creo que estoy tranquilo… TE AMO!!! y si te vas allá arriba, se que harás renegar a Diosito, pero también lo divertirás mucho…
Es horrible ver como en esa camilla, va una persona a la que se quiere tanto, sabiendo que son sus últimos días… Es como si estuvieras cargando un ataúd…
Al Final de cuentas esta carta no esta tan larga como lo había pensado, se me escurrieron muchas ideas. Aun así cada letra y cada palabra, están escritas con todo el cariño y con todo el dolor q puedo sentir…
Con todo mi cariño, para la persona que me cuido, me educo en una buena parte, a la persona que le confiaba cosas… A la persona q lleno de Amor y de Dolor mi vida… Te quiero mucho Abuelita… Para: Luz María Hernández Íñiguez…
Que Dios haga lo que tenga q hacer… y q pase lo q pase sea lo mejor…