Cuatro extremas y extrañas cirugías que son hitos en la medicina moderna.
¡Que se me cae la cara!
A los 38 años de edad, Isabelle Dinoire fue brutalmente atacada por un perro. Ataque que le desfiguró el rostro. Más de 50 personas integraron el equipo encargado de las cirugías más famosas de los últimos años.
En mayo del 2005, Isabelle se desmaya después de tomar algunos antidepresivos. Cuando despierta lo primero que intenta hacer es encender un cigarrillo, pronto se da cuenta que hay sangre en el piso y que no puede sostener el cigarrillo con los labios. Al mirarse al espejo, se horroriza al ver su rostro desfigurado: no tiene mentón, ni labios, ni nariz..
Con 8 cirujanos y 15 horas dentro de quirófano fueron necesarias para transplantarle los tejidos, nervios y vasos sanguíneos (ningún músculo) que le reconstruirían la parte inferior de la cara.
El procedimiento es sencillo de decir: Un grupo de especialistas preparan las estructuras del receptor, mientras que otro grupo extrae «la cara» del donante, que en este caso fue una persona con muerte cerebral.
Para Isabelle Dinoire es indispensable tomar inmunosupresores durante toda su vida, con el fin de suprimir el sistema inmune y que el riesgo de rechazo por parte del organismo disminuya radicalmente.
A finales de 2006 el público la volvió a ver, con una impresionante mejoría:

¡No se apene!
A principios de 2006 un chino de 44 años de edad sufrió un severo accidente en el que su pene quedó reducido a 1cm de largo, lo cual le impedía orinar y por supuesto mantener relaciones sexuales.
Un proceso de microcirugía de 15 horas fue el necesario para transplantarle al pobre hombre un pene de 10 cm de largo.
La operación fue todo un éxito e incluso 10 días después los doctores declararon que no existían indicios de que el nuevo pene fuera rechazado por el organismo receptor.
Sin embargo, el pene tuvo que ser amputado 2 semanas después, porque el paciente (y su esposa) sentían un rechazo hacía el miembro transplantado.
A pesar de que la cirugía fue un éxito, los problemas psicológicos postoperatorios fueron los causantes de que el paciente (y su esposa) sintieran que “orinaba (y otras cosas) con el pene de una persona muerta”

Con el corazón a flor de piel..
El corazón del bebé estaba literalmente sentado frente a nosotros, pero a pesar de esta extraña posición estaba bien formado y trabajaba correctamente.
Naseem Hansi nació el 31 de octubre de 2006 en el Hospital de Niños Holtz de Miami, con una extraña anomalía cardíaca llamada ectopia cordis.
Un fallo en el desarrollo del esternón y de las paredes de la caja torácica fueron los responsables de éste defecto congénito que afecta a entre cinco y ocho niños entre un millón de nacimientos.
Horas después de su nacimiento fue sometido a una operación en la que el corazón le fue reinsertado en su lugar. A los 6 meses se le implantó en la caja torácica partes de sus propias costillas para sustituir el esternón.
Días más tarde, los doctores se vieron muy esperanzados en la supervivencia del niño.
Y efectivamente el niño sigue en este mundo. Y cuenta (como todo niño del nuevo milenio) con su sitio web.

Vida después de la muerte
El 7 de Agosto de 2006 el cerebro de Verónica Celis dejó de funcionar. Contaba con 24 semanas de embarazo.
Verónica, madre de tres varones, tenía 36 años de edad cuando vio uno de sus sueño hecho realidad: estaba embarazada de una niña. Días después recibe una nueva noticia: el cáncer había regresado.
Ella, con el apoyo de su esposo Aaron Celis, optó por no abortar. Cuando el cáncer alcanzó los huesos, la mexicana padecía dolores y alucinaciones tan terribles que obligaron a los doctores a atarle las manos a la camilla.
Fue sedada pero no resistió más y fue declarada con muerte cerebral.
Su cuerpo se mantuvo conectado a un respirador artificial, a fin de que siguiera alimentando a la bebé.
Tuvieron que pasar 6 semanas después de su muerte para poder realizar el parto. A las 30 semanas de gestación Verónica Destiny vio la luz de este mundo. Su cuerpo había resistido a las dosis de quimioterapia y morfina que recibía su madre.
Un día después la madre fue desconectada.
La niña se encuentra en perfecto estado de salud, en compañía de su padre y sus tres hermanos.
[Extra: Casos similares de partos comatosos.]